Recuperación de espacios públicos. La Plaza de la Trinidad (Granada)

Volvemos a retomar el blog tras un largo descanso, derivado de la reciente llegada de Noa, un regalo que llegó en los últimos meses del 2015.

Y regresamos con un tema un poco fuera de lo común, un tema que particularmente me gusta por ser un asiduo del uso y disfrute de diversos rincones de mi ciudad. Voy a dar nuestra visión acerca de la recuperación de espacios públicos, particularmente ese espacio que abunda por las ciudades; que son más grandes o más pequeños, pero que guardan el sentido histórico de las relaciones entre personas en la vida de una ciudad, las plazas o jardines públicos.

Estos rincones son historia viva del desarrollo de cada localidad, las diversas culturas y habitantes que a lo largo de su vida tiene una ciudad, los van moldeando y adaptando a las necesidades del momento. El entendimiento de las diversas sociedades, en cuanto al ordenamiento urbanístico de la misma, va derivando en la estructura que la ciudad presenta hoy día.

Plaza de Los Carvajales

Plaza de Los Carvajales (Granada, España) http://www.rinconesgranainos.blogspot.com

Como viene siendo habitual, siempre me gusta explicar el tema tratado con un ejemplo práctico, lo que hace que se entienda un poco mejor. Para ello, vamos a tomar como referencia un trabajo que realicé hace algún tiempo. Este trabajo consistía en el estudio y análisis de un lugar emblemático en mi ciudad, La Plaza de la Trinidad (Granada).

El trabajo consistió en una investigación profunda acerca de cómo esta plaza había llegado a día de hoy, su origen, desarrollo, uso y transformaciones a lo largo de su historia. Este análisis debía demostrar el interés del lugar como plaza o jardín público, y si fuera necesario, plantear la recuperación del mismo acorde a su historia y estructura original. Os voy a explicar los pasos tomados para realizar este trabajo, aunque es algo que puede variar si al final se obtiene el mismo resultado, estudiar el lugar elegido.

Vista aerea Plaza de la Trinidad

Plaza de La Trinidad (Granada, España) http://www.granadadigispaco.blogspot.com

Origen y desarrollo del lugar

Como primer paso, y con el fin de entender cómo se formó y perduró en el tiempo esta plaza, se realizó un análisis histórico del desarrollo de la ciudad. Para ello realicé una investigación histórica documental acerca de la ciudad en general y de la plaza en particular. Apoyándome en el archivo de la biblioteca pública de la Universidad de Granada, revisé numerosos libros y mapas que hablaban del desarrollo de Granada.

¿Cómo se formó la Plaza de La Trinidad?

Desde la llegada musulmana a Granada, allá por el siglo VIII, la ciudad sufrió diversas modificaciones que hicieron que su trazado cambiara poco a poco hasta llegar a lo que conocemos hoy día.

La entrada de los almorávides en Granada a finales del siglo XI y su continuidad almohade, hace que el desarrollo de la ciudad siga creciendo. Se amplían las murallas existentes para acoger a la población que va en aumento. Derivado de esto, se van adosando al exterior de las murallas arrabales y barrios como el de al-Ramla y su puerta Bab al-Ramla, situada en la unión de la actual calle Mesones con Plaza de la Trinidad. El desarrollo social y comercial de la ciudad hacia que las zonas exteriores a las murallas sirvieran de zocos. El tránsito de gente hacia las diferentes entradas de la ciudad hacia un lugar idóneo para el intercambio de productos y actividades comerciales propias de la época. Con la época nazarí la ciudad continua su evolución, identificándose en el siglo XIV la madina de Granada con cuatro arrabales: el arrabal de los Halconeros al norte de la ciudad (Albaicín), el de la Rambla o Arenal cuyo recuerdo perdura en la plaza Bib-Rambla, de los Alfareros al sureste (extramuros, cerca del Genil) y de la loma o Nayd (próxima al Genil).

Extramuros de la ciudad se encontraba la Vega, organizada mediante un complejo sistema de acequias, almunias y alquerías. La actual Plaza de la Trinidad formaba parte de la Gedida o huerta del Tintín. Todo el exterior de las murallas estaba comprendido por huertas, arboledas y vegetación varia.

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Plano Granada Árabe, Seco de Lucena (1903)

El entendimiento que la cultura musulmana tenía de las plazas se aleja bastante del de la castellana, así las plazas musulmanas estaban constituidas anexas a edificios públicos, en los que se desarrollaban funciones complementarias a las del propio edificio. Del mismo modo podemos diferenciar dos tipos de plazas en la etapa musulmana: espacios mayores y espacios menores. Los espacios mayores o plazas son los que se encuentran ligados a edificios religiosos, mezquitas o morabitos, y los asociados a las puertas de entrada de la ciudad o de comunicación entre barrios. Los espacios menores son aquellos que la trama urbana tiene para desahogo del tránsito de sus habitantes. El uso de las plazas tiene tres funciones, una de tipo comercial por la presencia de tiendas o mercados, otra de tipo funcional como antesala del edificio religioso y otra de tipo social donde los habitantes establecen relaciones entre sí.

La continua expansión de la ciudad hace que la construcción de nuevas murallas, que engloban a los nuevos arrabales surgidos, produzca que las antiguas puertas de la medina sean usadas como mero tránsito entre barrios. Asociadas a estas puertas, como hemos indicado antes, se encontraban grandes extensiones de terreno propio de la necesidad por el tránsito de personas hacia las puertas de la ciudad. Estos espacios eran idóneos para el intercambio comercial, gracias a la presencia en sus proximidades de carnicerías, mataderos o pescaderías. La Plaza de la Trinidad tiene su origen en estas extensiones anexas a las entradas de la ciudad.

Con la Reconquista Católica se produce un intenso cambio en el concepto de la ciudad musulmana existente. La presencia cristiana hace que se modifique la ciudad y su forma de vivirla, acompañado por la apropiación simbólica de los espacios urbanos y la implantación de ritos institucionales y festivos que acaban modificando inevitablemente el trazado de la ciudad musulmana.

Esta época es la que transforma completamente el entramado de la ciudad, dotándola de nuevos edificios y zonas públicas en detrimento de la ciudad musulmana que se encontraron los cristianos. Los primeros años de la nueva etapa cristina se intenta la convivencia con la comunidad musulmana, pero la impaciencia de los Reyes y su necesidad por “cristianizar” la ciudad, hace que el año 1494 los reyes decidieran la conversión forzada de los musulmanes de la ciudad. Estos primeros años se ven salpicados por las revueltas de la sociedad musulmana de la ciudad.

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Cristianización de la ciudad de Granada 1492-1800

Uno de los ejes principales para esta iniciativa fue la construcción de numerosas parroquias por toda la ciudad. Desde el inicio de la reconquista se produjo la construcción de conventos, así en el año 1492 se fundaron los conventos de San Francisco de la Alhambra, San Francisco Casa Grande, Santa Cruz la Real, San Jerónimo y la Merced Calzada. Los nuevos espacios religiosos cristianos hicieron que poco a poco se fuera produciendo un aislamiento social de la comunidad musulmana.

La transformación de la ciudad comienza con la modificación del entramado de algunas calles y la construcción del barrio de San Lázaro en 1495. Asimismo se construye el Hospital Real, entre el barrio y Puerta de Elvira, la Chancillería y hacia el sur de la ciudad el Monasterio de San Jerónimo.

La evolución de la ciudad implica también la creación de grandes espacios públicos en la ciudad como lugar de esparcimiento y de interacción social. Con este objetivo se construyen las plazas de Hattabín y Bibarrambla, y el desmantelamiento de los cementerios musulmanes dará origen al Campo del Triunfo y el Campo del Príncipe. Paralelamente a la construcción del Hospital Real se construyó el barrio con el mismo nombre, y el barrio de la Magdalena donde se edificaría el Convento de los Trinitarios Calzados, origen de la Plaza de la Trinidad.

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Plataforma Ambrosio de Vico (1590)

Centrándonos ya en el barrio de la Magdalena, barrio que se originó en extramuros de la medina gracias al desarrollo demográfico, y en zonas de antiguas huertas musulmanas. Por tanto, entre las murallas del arrabal y el emplazamiento actual de la Plaza de la Trinidad, se encontraban las huertas, de origen islámico, de Genincada y de Gidida (Garrido Atienza, M., 2003). En la zona de huertas del extramuros, la llamada Gedida del Tintín, mas concretamente en su zona noroeste se empezó la construcción del Convento de Los Trinitarios Descalzos en el año 1517.

Su construcción se sitúa en la zona cercana a la puerta de Bib-al-Mazda o Bibalmazán (Puerta del Corro o de la Reunión) sustituyendo a una ermita construida por un grupo de sastres (Visitación de Nuestra Señora). Su construcción originó el derribo en 1571 de una parte de la muralla musulmana.

Se organizó de la siguiente forma: la iglesia conventual, situada en la esquina de calle Mesones, en la que se situaba la única puerta de entrada al templo. Esta fue la primera fase constructiva. Al parecer, durante el siglo XVI el convento estuvo formado por varias casas, probablemente nazaríes. Solo se construyó la Iglesia y una nave de planta nueva, siendo a finales de siglo y entrado el XVII cuando se construyen otras dos, que junto a lo edificado conformaron el claustro del convento, futura Plaza de la Trinidad, probablemente con la misma orientación que ahora tiene la plaza. En el centro del claustro se situaba la misma fuente que actualmente observamos, aunque sin la taza superior añadida posteriormente. Este claustro aparece adosado a la iglesia, y en su entorno aglutina las dependencias más importantes. La construcción del convento concluye en el año a finales del siglo XVII.

El entorno urbanístico en el que nacerá la actual Plaza de La Trinidad está ya creado en el siglo XVII. La relación del convento de los Trinitarios con el de San Jerónimo va conformando la trama urbana de esta zona, con la calle Duquesa, Mesones, Alhóndiga, Tablas y los edificios del Convento de la Piedad y el Colegio de San Pablo de los Jesuitas (actual Facultad de Derecho). La densidad del entorno urbano se suple con la zona del actual Jardín Botánico y la Plaza de Los Lobos.

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Plataforma de Dalmau (1976)

El convento sufrió muchos desperfectos con la invasión francesa, como otros muchos de la ciudad con especial atención al expolio sufrido por el Monasterio de San Jerónimo. Alguna reseña de la época: “Derribaron los invasores las casas adosadas a los costados sur y oeste, destruyeron la hornacina del claustro cercano a la Calle Tablas, desmontaron la armadura de la nave de la Iglesia y desolaron el claustro.”

La exclaustración llevada a cabo en el año 1836 hizo que se demoliera la torre de la iglesia, dedicándose el resto del monumento a oficinas de Hacienda y en la época cantonal se procedió a una controvertida restauración. El convento de los Trinitarios se mantuvo en pie hasta 1889 en que se procedió a su demolición derivada de la nefasta restauración llevada a cabo y los intereses del Ayuntamiento por crear los ejes de Mesones y Alhóndiga, naciendo en su lugar la plaza que se convierte en solución de espacio urbano a finales del siglo XIX, enmarcada en la trama urbanística definida con anterioridad.

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Plano de Contreras (1853)

Creación de la Plaza Trinidad como espacio público

Con motivo de dotar a la población de espacios arbolados que mejorasen la higiene y la calidad del aire, la plaza pasa a formar parte de la ciudad como espacio público en 1897, momento en el que se concibe y diseña la actual plaza. La plaza de la Trinidad fue creada en 1897, según la tipología de Square, a imitación los parques de Madrid o Londres, como Regent’s, Kensington Park, Plaza de Oriente o Plaza Mayor, poniendo como ejemplo el programa londinense de creación de parques, según se reseñaba en informes locales de sanidad de entonces. La contemplación actual de la plaza subraya las diferencias entre la realidad y el deseo: un ameno espacio verde, aunque constreñido y desprovisto de una auténtica planificación arquitectónica alrededor.

El ayuntamiento desarrolló dos propuestas de creación de espacios públicos, la Plaza Mariana Pineda y el solar del convento de La Trinidad. Ambas propuestas formaban parte de un mismo estudio encargado por el Ayuntamiento meses atrás a D. Luis Morell y Terry. En su propuesta para la Trinidad, desarrolla un proyecto de plaza con jardines o Square, al estilo de los de Madrid o Londres, ya que existía la propuesta de ceder a título oneroso una zona de 20 metros a las edificaciones de las calles de Mesones y Alhóndiga colindantes a la plaza, consiguiéndose además de un beneficio económico, el embellecimiento del espacio de la plaza.

El diseño presentado consistía en una plaza aproximadamente rectangular de 44,75 – 47,74 metros de lados mayores por 28,75 – 30 metros de lados menores, ajustada a la calle Tablas, quedando un retranqueo de 20 metros por el lado opuesto, que ocuparían las nuevas edificaciones de las calles Mesones y Alhóndiga. La distribución de los jardines no era del todo simétrica, proponía la colocación de una estatua centrada en la plaza y a eje con ella, una fuente de geometría circular, rodeada de jardineras con bancos, convergiendo en ellos todos los paseos interiores de la plaza.

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Plano propuesta inicial de la Plaza D. Luis Morell y Terry

Como monumento se proponía la estatua de Fray Luis que se pensaba realizar para la plaza Bibarrambla, rodeando su base con plantas ornamentales y corbeilles de flores, y sustituyéndose la estatua mientras durase el proceso de realización de la misma, por “un gran macizo de hojas de grande efecto”. La fuente de fundición propuesta, consciente de la variabilidad de su diseño y del alto coste que ésta podía alcanzar, podría ser sustituida por un lago con pavimento de rocas y plantas acuáticas tales como ninfeas, sagitarias, nelumbos y pineos floridos. En los jardines habría tanto plantas ornamentales como árboles y arbustos, todo ello combinado con mantos de césped, contemplándose la colocación de 34 árboles de sombra, treinta coníferas, trescientos cuarenta y ocho arbustos, cuatro magnolias, cuatro palmeras, doce bambúes y doscientos rosales y árboles de hoja perenne.

La materialización del proyecto tuvo que esperar hasta 1897, revisándose en la Real Orden de 5 de Octubre de 1896 el proyecto de la plaza. El nuevo proyecto suprimía el monumento y debido a la forma cuadrada de la plaza se propuso la colocación de una fuente en su centro, disponiendo los paseos interiores de forma radial, según las diagonales de su figura. La fuente que se utilizó para el centro de la plaza fue la anteriormente presente en el claustro del convento de los Trinitarios Calzados. A la nueva plaza se la llamó plaza de Melchor Almagro, este nombre ya aparecía en el plano de Granada de Ramón González Sevilla y Juan de Dios Bertuchi (1894), a pesar de que por entonces sólo se trataba del solar del convento, empedrado en 1893. En la representación que el plano hace de la plaza, aparecen marcadas do filas de árboles junto a las aceras de las calles Tablas y Alhóndiga, que se enmarcan dentro del proyecto de establecimiento de acacias en las calles de la ciudad llevado a cabo en 1876. La imagen definitiva de la plaza queda recogida en el plano del Instituto Geográfico y Estadístico (1909), en el que los edificios entre la calle Mesones y Alhóndiga no estaban construidos. La imagen definitiva de la plaza se completa con la representación del trazado del tranvía urbano, en su recorrido desde la Plaza de la Universidad hasta Puerta Real.

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Ramón González Sevilla y Juan de Dios Bertuchi (1894)

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Plaza de la Trinidad, principios de siglo XX. Archivos Universidad de Granada.

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Plaza de La Trinidad, principios de siglo XX. Archivos Universidad de Granada.

Desarrollo de la Plaza hasta nuestros días

La expansión que Granada sufrió en las décadas de los años 30 y 40 afectó a los espacios públicos de la ciudad, especialmente la realizada por Gallego Burín. En la que intentó poner en alza las plazas de la ciudad con la creación de nuevos espacios, remodelación de los existentes y planta masiva de árboles en distintas plazas. En 1943 se convocó un concurso de ideas para la construcción de quioscos y se ensayó la iluminación de monumentos, fuentes y edificios. A partir de aquí se colocan nuevos bancos en la plaza de la Trinidad. Al final de los años 40, en otra de estas actuaciones, se volvió a plantar masivamente árboles en la plaza. Quedando conformada la plaza de manera que los paseos radiales llegan a la fuente en el centro formados por solería de mármol troceada y encintado con empedrado granadino, quedando la zona formada entre los paseos con tierra, “Según su trazado original” (Gallego Burín).

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Diseño original de La Plaza de la Trinidad

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Plaza de La Trinidad años 70

Durante los siguientes años la Plaza de la Trinidad se convertiría en un punto estratégico de la ciudad a nivel comercial y social, así es de importancia nombrar la descripción de la plaza que hace José G. Ladrón de Guevara en su libro Plazas de Granada de 1972.

“Otra plaza con un enorme carácter es la plaza de la Trinidad. Construida sobre el solar de un antiguo convento de monjas. Se trata de la plaza donde se congregan los forasteros – los “catetos”, según los granadinos de la capital -, procedentes de los pueblos de la provincia. Campesinos que vienen a solucionar asuntos del Montepío. Parejas de novios recién casados; él con la corbata blanca de la ceremonia, ella en zapatillas y con blusa de encaje. Muchachos que vienen a tramitarse el pasaporte para las alemanias. Randas y descuideros. Buscones y busconas. Charlatanes y mercachifles. Una plaza donde – lo mismo que en la Plaza Nueva – se puede uno limpiar los zapatos, según la tarifa vigente, al aire libre, leyendo la prensa local, cambiando impresiones con el “limpia” sobre las trascendentales cuestiones futbolísticas. Por Navidad, la plaza de la Trinidad se convierte en un enorme gallinero. Pollos y pavos, conejos y palominos, esperan, mojados por la tristeza de su próximo fin, la llegada del cliente que los llevará a la cacerola. Durante el verano, en la Plaza de la Trinidad se levantan unos tingladillos de palos y cañizos donde se apilan melones y sandías. Resulta muy frecuente – y ello compone una escena genuinamente granadina – que durante las noches de Julio y Agosto, los trasnochadores, después de su rato de copas, incluso al regreso – alta madrugada – de alguna “boite” con espectáculo a nivel europeo, terminan en la plaza de la Trinidad destripando un par de sandías, y comiéndolas estrepitosamente, mientras ríen a carcajadas, se cuentan chistes o cantan “Asturias, patria querida”. Mientras el melonero, el pobre, procura sonreírles, muerto de sueño. Pero no obstante su animación, casi perenne, la plaza de la Trinidad tiene un aire romántico, decimonónico, melancólico y otoñal”.

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Plaza de La Trinidad, actividad comercial en Navidad años 70

En lo que respecta a las actuaciones contemporáneas en la Plaza de la Trinidad, podemos destacar la descripción que Mª José Martínez Justicia hace de ella en Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de Granada, en el año 1990.

“La plaza hoy, tras varias restauraciones y remodelaciones, ofrece un conjunto atractivo, en especial como espacio de convergencia, de comunicaciones de vías peatonales y de circulación rodada a su alrededor, que en todo la distorsionan y anulan. Hasta hace poco una línea de tranvías la atravesaba por su parte baja. Su planta cuadrada se enmarca por una calzada en asfalto para la circulación rodada, con aceras peatonales. El trazado de su pavimento central se distribuye en paseos diagonales que se encuentran en el centro, rodeando una zona ajardinada, con bancos de piedra y en torno a una fuente de mármol blanco, con cuerpo central y dos tazas en alto. Hasta hace unos años se alternaba el pavimento entre solería de mármoles troceados para los paseos, a su vez encintados por empedrado granadino, con zonas de tierra, que ahora, creo que equivocadamente, se han solado, al igual que el resto. Como elemento fuertemente destacado figura la gran masa de árboles, que convierte el conjunto, en Primavera y Verano, en lugar agradable para el descanso, la espera y el paseo. En pleno verano, y en sus horas claves, es lugar donde se practica, y bien ambientada, el ritual o costumbre de la siesta”.

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Plaza de La Trinidad años 90

Una de las últimas actuaciones se produjo en el año 2004, con la aprobación por parte del Ayuntamiento de tres proyectos conjuntos para remodelar en entorno de la Plaza de la Trinidad. Esta actuación consistió en la conversión de las calles Trinidad y Fábrica Vieja en calles peatonales y cerradas al tráfico, así como a la remodelación del interior de la Plaza de la Trinidad. Como nota curiosa en el devenir de la plaza en los últimos años, se produjo una situación descontrolada de las aves presentes en los árboles de la plaza, que limitaban en gran medida el uso y disfrute de la misma. A día de hoy parece que el Ayuntamiento ha solucionado el problema.

Análisis de la situación actual de la Plaza

Una vez con el conocimiento completo del origen y desarrollo del espacio público, y como segundo paso, analicé en particular la composición actual de la Plaza. Como objeto de este análisis y con el fin de conocer en profundidad su situación, se debe realizar un estudio de la estructura de la Plaza, los materiales que la componen, el uso que actualmente se le está dando y las especies vegetales que existen a día de hoy.

La plaza de la Trinidad está densamente poblada por árboles, en su mayoría por Platanus x Hispánica (Plátano de Sombra) que delimitan los paseos radiales, perimetrales y circundan la fuente central, y boj común. El resto de árboles plantados son una amalgama de diferentes especies, destacando el Naranjo Amargo. En el siguiente plano se establecen las diferentes especies presentes en la plaza, extraído del archivo del Ayuntamiento de Granada:

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Identificación de especies vegetales. Ayuntamiento de Granada Año 2012

En lo que respecta a la estructura y uso de la plaza, sigue conformada imitando los inicios de la misma. Están presentes diferentes bancos a lo largo de los paseos, los quioscos de prensa y alimentación y diferentes farolas que iluminan la plaza. Destaca en toda ella la magnífica fuente originaria del claustro del Convento de los Trinitarios Calzados. Al indicar anteriormente que la plaza imita el trazado de sus inicios, vengo a plasmar una idea personal acerca del uso y disfrute de la plaza y su entorno. Recordemos el uso histórico que al lugar se le dio desde sus orígenes, zona de intercambio comercial y de interacción social. A lo largo de sus diferentes épocas, esta zona siguió manteniendo este carácter de espacio abierto y de reunión para los habitantes de la zona y los llegados de fuera, teniendo un auge de actividad en época navideña a partir de la década de los 50.

Si analizamos la plaza de cara al uso que tiene la misma a día de hoy, vemos que la relación de la sociedad con este espacio sigue siendo de lugar de paseo, reunión y de cierto comercio en y alrededor de la misma. Sin embargo bajo mi punto de vista, estos comercios no están en consonancia con la identidad histórica de la plaza. La mayoría de estos comercios son bares, alguna oficina bancaria y pequeños comercios que vienen a satisfacer una demanda de la universidad cercana. Dejando de lado los comercios de alimentación y productos de primera necesidad que siempre estaban presentes en los intercambios comerciales que se daban en la plaza y alrededores y que fueron supliéndose poco a poco en pro de la incesante actividad comercial de la zona, en pleno centro de Granada.

Otro de los puntos a indicar en el estado de la plaza, es que las zonas que delimitaban los paseos radiales se usaban antiguamente como zona de reunión o de congregación de personas al ser zonas habilitadas de la plaza. Actualmente estos espacios están ocupados por un parterre y continua el solado de estas zonas, concentrando el recorrido en la plaza exclusivamente a los paseos perimetrales y radiales y en las pequeñas superficies entre los parterres de la zona que delimitan los paseos. Un punto digno de mención es el trato urbanístico que se le dio a la plaza en el siglo XX, en la que se desfiguró la idea inicial de la plaza como Square, y se construyeron edificios que desentonaban en altura con los existentes y que conformaron un volumen desigual del conjunto.

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Plaza de La Trinidad. Año 2012

Propuesta de intervención

Como último paso, y conociendo la realidad actual del espacio público que estemos analizando, se puede realizar una propuesta de intervención en el lugar para recuperar la esencia del mismo. En el trabajo realizado, se nos solicitaba que indicáramos lo que a nuestro parecer habría que realizar para devolver a la Plaza su identidad original.

A continuación se enumeran los puntos a tratar en la rehabilitación de la plaza:

1. Como punto primero, es necesario destacar que el entorno de la plaza pertenece a ella misma desde sus orígenes, entorno y plaza son un todo. Este punto es el más inviable, ya que se centra en la ordenación urbanística realizada en el siglo XX en la zona. En la que ciertamente se desvirtuó la idea original de la plaza convirtiendo su volumen en un elemento desigual. Los edificios de dos alturas que ocupaban la plaza en sus inicios se vieron sobrepasados por los construidos en los distintos lados de la plaza. Además de cambiar el orden de la misma, es posible que algunas zonas de los paseos perdieran su cierto encanto en el amanecer o el ocaso, concebidas con la luz que permitía la altura razonable de su contorno.

2. En un segundo punto me quiero centrar en las zonas que delimitan los espacios radiales. Son zonas que actualmente no tienen un uso completo al estar presentes los parterres, quedando el disfrute de la plaza exclusivamente a los paseos radiales y perimetrales y a las pequeñas zonas entre los parterres. La actuación que planteo sería la recuperación de estos lugares para su uso, aprovechando los numerosos árboles que hay en estas zonas que darían zonas de sombra en época de verano. Quizá delimitando las zonas con boj, permitiendo zonas de entrada en diferentes puntos y con alguna vegetación interior, además de los árboles presentes, que no interceda en el normal uso de la zona. Estas zonas interiores se pueden dejar con superficie de tierra, como siempre se ha mantenido y usado en su historia, permitiendo que la plaza recobre aún más vida. Las nuevas modificaciones del tráfico y la declaración de zonas peatonales en el centro, podría favorecer a que en la plaza se volviera a ver jugar a niños de la zona.

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Plaza de La Trinidad. Año 2012

3. Otra actuación que considero oportuna sería la modificación de la solería presente en los paseos radiales, la elección de las piezas coloreadas, desentona con el diseño inicial planteado para la plaza (mármol). Plantearía modificar esta solería, volviendo a ejecutarla con piezas fragmentadas de mármol o en su defecto con alguna solería blanca más acorde con su identidad.

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Pavimento Plaza de La Trinidad. Año 2012

4. En lo que respecta al estudio de la flora presente en la plaza y la posible actuación sobre ella, sería necesario el asesoramiento de un técnico especializado en temas de Botánica. Incluso el carácter multidisciplinar que demandan estas actuaciones haría que fuera necesario profesionales de Historia para que en conjunto se realizara un correcto análisis de los elementos presentes en sus años de vida y de las modificaciones necesarias para su rehabilitación.

5. Como último punto, no menos importante, se podría realizar un estudio del uso y actividades que se realizan en la plaza. Desde siempre ha sido lugar de reunión para el disfrute de los habitantes o para relaciones comerciales, desde sus inicios como explanada a la entrada de la Puerta Bib-al-Mazda o Bibalmazán (Puerta del Corro o de la Reunión) o a partir de que la plaza fue concebida como tal. Con esto quiero plantear el posible uso de la plaza como mercado en fechas puntuales, aprovechando los espacios ganados a las zonas delimitadas por los paseos. Los mercados por excelencia, los navideños, se realizan en las plazas de BibRambla o de Las Pasiegas. Se podría poner en alza la plaza si se programaran ciertos mercados en ella, revitalizando la zona en gran medida. Otra de las actuaciones a realizar en este punto sería la reorganización de los comercios presentes en su entorno, adaptándolos a ofrecer otros servicios más acordes con la evolución histórica de la plaza. Tarea bastante complicada, por no tacharla de un poco irrealista.

Hasta aquí llegó el trabajo realizado, el cual se quedó en un estudio del lugar y de las posibles medidas a tomar si se quería recuperar el espacio como en su origen se concibió. Este es un tema que puede crear controversias entre las instituciones públicas y entre los conservadores, ya que el estado actual de las plazas o jardines públicos, viene derivado del desarrollo propio de una ciudad y de las decisiones que a lo largo de su historia se van tomando. La sociedad se adapta a los cambios que se realicen en sus lugares de reunión, siempre y cuando no se eliminen de la ciudad ni cambie la esencia del mismo. En los últimos años hemos visto en España numerosas protestas sociales, cuando algún alcalde iluminado ha querido eliminar o cambiar en esencia un espacio público que los habitantes disfrutaban. Es reconfortante saber que las personas aprecian los lugares públicos y luchan por mantenerlos. Como último detalle, os quiero dejar una cita histórica acerca de los espacios públicos de la ciudad

“Ciudad es ante todo plaza, ágora, discusión, elocuencia. De hecho, no necesita tener casas, la ciudad; las fachadas bastan. Las ciudades clásicas están basadas en un instinto opuesto al doméstico. La gente construye la casa para vivir en ella y la gente funda la ciudad para salir de la casa y encontrarse con otros que también han salido de la suya.” (José Ortega y Gasset)

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Acerca de Arquipa

Arquitecto técnico dedicado al mundo de la conservación y restauración patrimonial.
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3 respuestas a Recuperación de espacios públicos. La Plaza de la Trinidad (Granada)

  1. estruconline dijo:

    Maravilloso y bien documentado artículo. Especialmente en lo que señalas de que las plazas son el espacio delimitado por sus bordes. Al modificar éstos, que son los edificios perimetrales, la plaza se modifica, y en muchos casos se desvirtúa el espacio, al ensombrecerse (y afearse, ¡vaya fachadas!). La propuesta de recuperación, ideal, pero sobre todo señalar esta cuestión es prevenir la destrucción de otras plazas. Te echábamos de menos!!

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  2. No tenía ni idea de que la plaza de la Trinidad fue en sus inicios parte de una huerta. A veces molaría tener un Delorian para echar un vistacillo a estas cosas, eh??
    Super currado tu artículo, ¡enhorabuena por el trabajazo!

    Le gusta a 1 persona

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